Tanto
tiempo ha pasado, y yo sigo aquí haciendo lo mismo. Estoy cansada de mi vida.
Ya no sé qué hacer. Después de mis “vacaciones” por el continente europeo,
volví a Forks, Washington, a mi ciudad. Pero algo que no podía hacer era volver
a mi casa. Mi padre, Uriel Farro, líder de los “Poderosos”, estaba empeñado en
casarme con el hijo mayor del clan vecino.
Esto traería consigo una tregua entre nosotros y así evitaríamos una
guerra. Pero yo no podía hacer eso. No conocía en absoluto a ese chico, pero
estaba segura que sería un horrendo egocéntrico altanero hijo de papi. No lo podría
amar, menos sabiendo que me tenía que casar obligada y por compromiso por mi
familia.
Así que
hui. Tome el primer vuelo a Europa y ahí dure muchos meses.
En
realidad no supe cuánto tiempo fue.
Estaba
empeñada en olvidarme de mi vida antigua.
Lo mejor
era que me olvidara de ellos y ellos se olvidaran de mí.
Pero algo
me trajo de vuelta a mi ciudad. Al notar que el dinero que tenía ahorrado se me
estaba acabando y que necesitaría trabajar para obtener más me provoco
escalofríos. Yo nunca había trabajado, en lo único que era buena era para las
computadoras, diseño gráfico, decoración y renovación de interiores. Gracias a
mi buen gusto de la moda y a los cursos que tomaba en los veranos.
No sé si
me voy a arrepentir de esto un día o simplemente salga huyendo de nuevo. Creí
que podría volver a mi casa y pedirle más dinero a mi padre, pero pensaba que
si volvía se empeñaría de nuevo a casarme y eso es lo que no quería por lo que
regrese a Forks y me vine directamente a trabajar en una bodega que a simple
vista me parecía horrenda, y escalofriante, pero en realidad arreglaban
documentación falsa para personas necesitadas. Eso sí lo podía hacer, así que
entre decidida después de cuatro horas de estar en un avión, y dos en el
aeropuerto pensando que hacer.
Recuerdo
que cuando venía de regreso en el avión, un chico guapo de piel bronceada se
golpeó conmigo al pasar a un lado de mi asiento mientras yo trataba de sacar mi
equipaje ligero del compartimiento de arriba. Le sonreí levemente y ligeramente
apenada, ¿acaso no podía ser más torpe? El me devolvió la sonrisa y me miró
fijamente.
Demonios,
¿acaso esos ojos eran reales? Tenían una mezcla de azul, gris y verde… Eran
hermosos. Nos miramos por una fracción de segundo pero para mi parecer
transcurrió una eternidad.
–¿Tienes
problemas con tu equipaje?–me preguntó con esa melodiosa voz masculina.
–Eh… Si...
Bueno, algo…–respondí tartamudeando. ¡Tonta!
Me reprendí mentalmente.
–Permíteme,
yo te ayudo-me dijo con su perfecta voz y yo no respondí, lo único que hago es
hacerme a un lado para que este caballero con ojos multicolor baje mi equipaje.
–Gracias–musite
sonrojada cuando me entregó mi equipaje.
–De nada,
un placer ayudarte linda–me respondió cortésmente y se retiró. ¡Demonios! Ahora
que lo pienso demasiado, me doy cuenta que deje escapar a un caballero, de los
pocos que quedan y ni siquiera le pregunte su nombre. ¿No puedo ser más torpe?
¿Pero que me pasa? Jamás me había sentido intimidada ni nerviosa con un chico.
Pero este, tenía algo que me cautivo demasiado... ¡Basta Estrella! ¡Deja de pensar en el! ¡No lo volverás a ver nunca
más! Me grita mi subconsciente y no evito sentir una oleada de tristeza. Es
cierto, jamás lo volveré a ver…
Ese
sentimiento trato de desecharlo de mi mente rápidamente. No debo sentir amor.
¿Qué humano podría amar a una demonio como yo? Mi naturaleza saldrá a flote en
cualquier momento y él terminara huyendo. Cansada de mis mismos pensamientos
del día a día salgo de mi oficina y le digo a Andrea, la asistente del Sr. Steven,
mi jefe, que estaré en la azotea por si me necesita. Ella me mira de reojo y
asiente levemente.
¡Demonios,
tengo 3 meses trabajando con esta mujer y aun me sigue tratando como una
desconocida! Andrea es una chica de 20 años, de cabello rubio rizado, pero a
pesar de su corta edad era una frívola amante del dinero. No la juzgaba
demasiado, porque a fin de cuentas, yo también estaba en este ambiente por
dinero.
Así que subí
las escaleras de la azotea, mientras me debatía entre si era momento de
regresar a mi hogar o no. Necesitaba una señal o algo por el estilo. Me senté
en una silla de jardín que teníamos arriba para cuando era nuestra hora del
almuerzo, que obviamente tuve que convencer yo a Steven para que la comprara.
Mire hacia
la enorme vista que tenía enfrente. Voltee a mi derecha y vi mi propio reflejo
en la pared de cristal que convencí también a Steven de que la pusiera. Entonces
observe fijamente el rostro de una chica con cabello castaño claro largo y ojos
verdes mezclados con gris oscuro, como dos bellas esmeraldas, aunque demasiado grandes para su rostro que está devolviéndome
la mirada, sigue siendo el mismo pálido rostro de cuando me marche, a excepción
de que quizá esté un poco más relleno y quemado por el sol. Para mi parecer he cambiado poco, pero estoy
segura que si mi familia me viera en este momento tardarían en reconocerme. Mi
familia. Extraño al gruñón de mi padre. También extraño a mi adorable hermano
Tyler. A mi hermosa sobrina Sol. ¿Y a Reyna?
Quizás
hasta también extrañe un poco a mi cuñada Reyna. Que a pesar de nunca habernos
llevado bien, ahora era parte de mi familia.
En ese
momento, algo me golpea el hombro y es un papalote azul celeste, se me ocurre
una idea para darle un poco de alegría a este lugar, y me levanto de la silla rápidamente. Bajo
las escaleras lo suficientemente rápido, pero no tanto para tropezarme o romper
mis tacones rosas.
Voy
directo a la oficina de Steven sin esperar a que Andrea me permita pasar.
–¡Steven!
No sabes lo que acabo de encontrar…–
Abrí la
puerta de su oficina y entre dando pequeños brinquitos, estaba entusiasmada,
pocas veces tenia estos arranques de inspiración y creatividad. Tenía la idea
de pintar las paredes de color azul y poner unos papalotes en la azotea para
atraer gente nueva.
Entonces
al entrar me percaté de que Steven no estaba, en su lugar estaba una mujer con
cabellera negra, que hizo que mi cuerpo se detuviera al instante.
–¿Estrella?
¿Estrella Farro?–me miro con asombro y ligeramente confundida. ¿Qué demonios
estaba haciendo ella aquí?
–¿Reyna?–la
mire asustada, tenía que encontrármela aquí, hoy justo cuando estaba pensando
en ellos.
–Listo, Srita.
Blair, sus papeles están aquí–. Steven añadió saliendo de un pequeño cuarto, con
unos papeles en su mano.
–¿Blair? –
la mire con curiosidad cruzándome de brazos. ¿Por qué estaba llamándola Steven
con otro nombre? Reyna se dirigió lentamente hacia mí.
–Sí, mi
nombre es Blair Davis. . . Y si tú no quieres que nadie sepa que estas aquí, más
te valen que tú olvides lo que has visto aquí–contesto firmemente, que más bien
lo tome como una amenaza, ¡no me había sentido intimidada nunca! Pero no podía
permitir que ella dijera que me encontraba en este lugar, no sé si sería capaz
de regresar de nuevo con ellos.
–Vale,
Reyna, digo Blair. ¿Dónde está mi sobrina y mi hermano? –La mire fijamente
tratando de esconder mi miedo y suspire al mismo tiempo que ella lo hizo.
–Tu
hermano, seguramente en su fiesta de compromiso con Rubí Petrova, y a Sol, búscala en su móvil, tal vez a ti si te
conteste–me miro y salió de la oficina rápidamente sin darme lugar a que le
pidiera explicaciones.
¿Qué había
pasado? ¿Por qué me afectaba tanto? ¿Acaso esta era la señal que tanto pedía?
Con las
manos temblorosas me acerque a Steven quien me miraba con expectación.
–¿Qué te
sucede? – pregunto Steven, un hombre calvo, con una enorme sonrisa, que al
principio intimida, pero es un excelente hombre.
–Esa… Esa
chica. ¿Por qué pidió papeles a nombre de Blair Davis?–pregunte confundida.
–No lo sé.
Vino por parte de Carolina Black y dijo que era urgente la documentación–
–¿Dejo
algún teléfono? –pregunte tratando de poner mis ideas en orden.
–Claro
Estrella, sabes que todos tienen que dejar su teléfono para los documentos– me
respondió con una sonrisa.
–Perfecto,
Steven, creo que es hora de que averigüe como están las cosas en mi casa. Me
parece demasiada coincidencia haberme encontrado a Reyna aquí después de estar
pensando en ellos todo el día–
–¿Crees
que es tiempo? Sabes que desde que llegaste admire tu forma de ser y tienes mi
apoyo incondicional. Te ayudare en lo que necesites–me respondió Steven
acercándose a mí y tomándome de los hombros.
–Gracias,
por el momento, tengo que averiguar porque se hace llamar Blair–
Entonces
me dirigí a los archivos de los clientes preferenciales y busque a Carolina
Black, ahí debería estar el de Reyna. Lo encontré y me fui a mi oficina
debatiéndome entre si era el momento o no. Pasaron cerca de dos horas y
finalmente marque.
–Habla
Blair Davis–contesto Reyna risueña, ni se imagina quien es.
–Reyna,
soy Estrella. Necesito verte ahora–respondí rápidamente y escuche que su risa
se apagó.
–¿Qué
sucede? –me contesto temblorosa.
–Necesito
respuestas–
–Bien,
¿nos vemos en el café “L’escensee” del centro en media hora?
“L’escensee”
Perfecto, nos vemos ahí– colgué y suspire lentamente. Ya di el primer paso, lo
que sigue es encontrarme con ella y averiguar todo…
Pasados
veinte minutos le dije a Steven que iría al café a encontrarme con Reyna, me
despedí efusivamente de él y salí corriendo en mi Audi A1 plateado y me dirigí
al centro. Llegue en 5 minutos al dichoso café “L’escensee” en el centro. Pedí
una mesa y un chocolate. Odiaba el café. No me gustaba más que su olor.
Entonces la vi. Entro con pasos agiles y decididos.
–¿Qué
quieres de mí? –me respondió Reyna algo nerviosa.
–Hola.
También me alegro de verte–contraataque sarcásticamente.
–No estoy de humor para juegos, Estrella. ¿Qué deseas? –me respondió seria.
–No estoy de humor para juegos, Estrella. ¿Qué deseas? –me respondió seria.
–¡Bien!
¿Puedes sentarte al menos? –le señale la silla de enfrente mío y se sentó
resignada.
–Necesito
respuestas–le repetí lo que le había dicho por teléfono.
–¿Qué
clase de respuestas?–
–-Primero,
¿cómo está eso de que mi hermano se casara con Rubí Petrova? –
–Tiene que
casarse con ella para la alianza entre las familias. Ya que tú huiste para
liberarte de eso, él tuvo que hacerlo–
–¡Pero, él
está casado contigo! –`
–¿Ahora
entiendes porque me cambie de nombre? Quise olvidarme de mi vida de mierda–
–Vale,
pero aún sigo sin entender. ¡Esto es HORRIBLE! –
–Tengo que
volver a reunirme con la familia, Reyna, pero no sé cómo reaccionaran todos y
¿Cómo está mi sobrina con todo esto?–
–Mal. Me
odia, no quiere ni verme–
–¡Necesito
verla! Debe estar sufriendo mi hermosa, madre desnaturalizada, ¿Cómo puedes
estar lejos de ella?
–Ten y no
me sermonees por favor. Acompáñame y veremos qué hacer con ello. Recuerda que
soy Blair Davis, Estrella– me tendió una invitación y la leí atentamente y era
perfecta la ocasión para ponerme al corriente con las cosas…
–Ahí me
tendrás…
Baile
de Máscaras.
Este Viernes a las 10 pm.
No
faltes, es tu oportunidad para esconder quien eres
en
realidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario