sábado, 22 de noviembre de 2014

Estrella Deneb Farro - Capítulo 1

Tanto tiempo ha pasado, y yo sigo aquí haciendo lo mismo. Estoy cansada de mi vida. Ya no sé qué hacer. Después de mis “vacaciones” por el continente europeo, volví a Forks, Washington, a mi ciudad. Pero algo que no podía hacer era volver a mi casa. Mi padre, Uriel Farro, líder de los “Poderosos”, estaba empeñado en casarme con el hijo mayor del clan vecino.  Esto traería consigo una tregua entre nosotros y así evitaríamos una guerra. Pero yo no podía hacer eso. No conocía en absoluto a ese chico, pero estaba segura que sería un horrendo egocéntrico altanero hijo de papi. No lo podría amar, menos sabiendo que me tenía que casar obligada y por compromiso por mi familia.
Así que hui. Tome el primer vuelo a Europa y ahí dure muchos meses.
En realidad no supe cuánto tiempo fue.
Estaba empeñada en olvidarme de mi vida antigua.
Lo mejor era que me olvidara de ellos y ellos se olvidaran de mí.
Pero algo me trajo de vuelta a mi ciudad. Al notar que el dinero que tenía ahorrado se me estaba acabando y que necesitaría trabajar para obtener más me provoco escalofríos. Yo nunca había trabajado, en lo único que era buena era para las computadoras, diseño gráfico, decoración y renovación de interiores. Gracias a mi buen gusto de la moda y a los cursos que tomaba en los veranos.
No sé si me voy a arrepentir de esto un día o simplemente salga huyendo de nuevo. Creí que podría volver a mi casa y pedirle más dinero a mi padre, pero pensaba que si volvía se empeñaría de nuevo a casarme y eso es lo que no quería por lo que regrese a Forks y me vine directamente a trabajar en una bodega que a simple vista me parecía horrenda, y escalofriante, pero en realidad arreglaban documentación falsa para personas necesitadas. Eso sí lo podía hacer, así que entre decidida después de cuatro horas de estar en un avión, y dos en el aeropuerto pensando que hacer.
Recuerdo que cuando venía de regreso en el avión, un chico guapo de piel bronceada se golpeó conmigo al pasar a un lado de mi asiento mientras yo trataba de sacar mi equipaje ligero del compartimiento de arriba. Le sonreí levemente y ligeramente apenada, ¿acaso no podía ser más torpe? El me devolvió la sonrisa y me miró fijamente.
Demonios, ¿acaso esos ojos eran reales? Tenían una mezcla de azul, gris y verde… Eran hermosos. Nos miramos por una fracción de segundo pero para mi parecer transcurrió una eternidad.
–¿Tienes problemas con tu equipaje?–me preguntó con esa melodiosa voz masculina.
–Eh… Si... Bueno, algo…–respondí tartamudeando. ¡Tonta! Me reprendí mentalmente.
–Permíteme, yo te ayudo-me dijo con su perfecta voz y yo no respondí, lo único que hago es hacerme a un lado para que este caballero con ojos multicolor baje mi equipaje.
–Gracias–musite sonrojada cuando me entregó mi equipaje.
–De nada, un placer ayudarte linda–me respondió cortésmente y se retiró. ¡Demonios! Ahora que lo pienso demasiado, me doy cuenta que deje escapar a un caballero, de los pocos que quedan y ni siquiera le pregunte su nombre. ¿No puedo ser más torpe? ¿Pero que me pasa? Jamás me había sentido intimidada ni nerviosa con un chico. Pero este, tenía algo que me cautivo demasiado... ¡Basta Estrella! ¡Deja de pensar en el! ¡No lo volverás a ver nunca más! Me grita mi subconsciente y no evito sentir una oleada de tristeza. Es cierto, jamás lo volveré a ver…
Ese sentimiento trato de desecharlo de mi mente rápidamente. No debo sentir amor. ¿Qué humano podría amar a una demonio como yo? Mi naturaleza saldrá a flote en cualquier momento y él terminara huyendo. Cansada de mis mismos pensamientos del día a día salgo de mi oficina y le digo a Andrea, la asistente del Sr. Steven, mi jefe, que estaré en la azotea por si me necesita. Ella me mira de reojo y asiente levemente.
¡Demonios, tengo 3 meses trabajando con esta mujer y aun me sigue tratando como una desconocida! Andrea es una chica de 20 años, de cabello rubio rizado, pero a pesar de su corta edad era una frívola amante del dinero. No la juzgaba demasiado, porque a fin de cuentas, yo también estaba en este ambiente por dinero.
Así que subí las escaleras de la azotea, mientras me debatía entre si era momento de regresar a mi hogar o no. Necesitaba una señal o algo por el estilo. Me senté en una silla de jardín que teníamos arriba para cuando era nuestra hora del almuerzo, que obviamente tuve que convencer yo a Steven para que la comprara.
Mire hacia la enorme vista que tenía enfrente. Voltee a mi derecha y vi mi propio reflejo en la pared de cristal que convencí también a Steven de que la pusiera. Entonces observe fijamente el rostro de una chica con cabello castaño claro largo y ojos verdes mezclados con gris oscuro, como dos bellas esmeraldas, aunque  demasiado grandes para su rostro que está devolviéndome la mirada, sigue siendo el mismo pálido rostro de cuando me marche, a excepción de que quizá esté un poco más relleno y quemado por el sol.  Para mi parecer he cambiado poco, pero estoy segura que si mi familia me viera en este momento tardarían en reconocerme. Mi familia. Extraño al gruñón de mi padre. También extraño a mi adorable hermano Tyler. A mi hermosa sobrina Sol. ¿Y a Reyna?
Quizás hasta también extrañe un poco a mi cuñada Reyna. Que a pesar de nunca habernos llevado bien, ahora era parte de mi familia.
En ese momento, algo me golpea el hombro y es un papalote azul celeste, se me ocurre una idea para darle un poco de alegría a este lugar,  y me levanto de la silla rápidamente. Bajo las escaleras lo suficientemente rápido, pero no tanto para tropezarme o romper mis tacones rosas.
Voy directo a la oficina de Steven sin esperar a que Andrea me permita pasar.
–¡Steven! No sabes lo que acabo de encontrar…–
Abrí la puerta de su oficina y entre dando pequeños brinquitos, estaba entusiasmada, pocas veces tenia estos arranques de inspiración y creatividad. Tenía la idea de pintar las paredes de color azul y poner unos papalotes en la azotea para atraer gente nueva.
Entonces al entrar me percaté de que Steven no estaba, en su lugar estaba una mujer con cabellera negra, que hizo que mi cuerpo se detuviera al instante.
–¿Estrella? ¿Estrella Farro?­–me miro con asombro y ligeramente confundida. ¿Qué demonios estaba haciendo ella aquí?
–¿Reyna?–la mire asustada, tenía que encontrármela aquí, hoy justo cuando estaba pensando en ellos.
–Listo, Srita. Blair, sus papeles están aquí–. Steven añadió saliendo de un pequeño cuarto, con unos papeles en su mano.
–¿Blair? – la mire con curiosidad cruzándome de brazos. ¿Por qué estaba llamándola Steven con otro nombre? Reyna se dirigió lentamente hacia mí.
–Sí, mi nombre es Blair Davis. . . Y si tú no quieres que nadie sepa que estas aquí, más te valen que tú olvides lo que has visto aquí–contesto firmemente, que más bien lo tome como una amenaza, ¡no me había sentido intimidada nunca! Pero no podía permitir que ella dijera que me encontraba en este lugar, no sé si sería capaz de regresar de nuevo con ellos.
–Vale, Reyna, digo Blair. ¿Dónde está mi sobrina y mi hermano? –La mire fijamente tratando de esconder mi miedo y suspire al mismo tiempo que ella lo hizo.
–Tu hermano, seguramente en su fiesta de compromiso con Rubí Petrova, y  a Sol, búscala en su móvil, tal vez a ti si te conteste–me miro y salió de la oficina rápidamente sin darme lugar a que le pidiera explicaciones.
¿Qué había pasado? ¿Por qué me afectaba tanto? ¿Acaso esta era la señal que tanto pedía?
Con las manos temblorosas me acerque a Steven quien me miraba con expectación.
–¿Qué te sucede? – pregunto Steven, un hombre calvo, con una enorme sonrisa, que al principio intimida, pero es un excelente hombre.
–Esa… Esa chica. ¿Por qué pidió papeles a nombre de Blair Davis?–pregunte confundida.
–No lo sé. Vino por parte de Carolina Black y dijo que era urgente la documentación–
–¿Dejo algún teléfono? –pregunte tratando de poner mis ideas en orden.
–Claro Estrella, sabes que todos tienen que dejar su teléfono para los documentos– me respondió con una sonrisa.
–Perfecto, Steven, creo que es hora de que averigüe como están las cosas en mi casa. Me parece demasiada coincidencia haberme encontrado a Reyna aquí después de estar pensando en ellos todo el día–
–¿Crees que es tiempo? Sabes que desde que llegaste admire tu forma de ser y tienes mi apoyo incondicional. Te ayudare en lo que necesites–me respondió Steven acercándose a mí y tomándome de los hombros.
–Gracias, por el momento, tengo que averiguar porque se hace llamar Blair–
Entonces me dirigí a los archivos de los clientes preferenciales y busque a Carolina Black, ahí debería estar el de Reyna. Lo encontré y me fui a mi oficina debatiéndome entre si era el momento o no. Pasaron cerca de dos horas y finalmente marque.
–Habla Blair Davis–contesto Reyna risueña, ni se imagina quien es.
–Reyna, soy Estrella. Necesito verte ahora–respondí rápidamente y escuche que su risa se apagó.
–¿Qué sucede? –me contesto temblorosa.
–Necesito respuestas–
–Bien, ¿nos vemos en el café “L’escensee” del centro en media hora?
“L’escensee” Perfecto, nos vemos ahí– colgué y suspire lentamente. Ya di el primer paso, lo que sigue es encontrarme con ella y averiguar todo…
Pasados veinte minutos le dije a Steven que iría al café a encontrarme con Reyna, me despedí efusivamente de él y salí corriendo en mi Audi A1 plateado y me dirigí al centro. Llegue en 5 minutos al dichoso café “L’escensee” en el centro. Pedí una mesa y un chocolate. Odiaba el café. No me gustaba más que su olor. Entonces la vi. Entro con pasos agiles y decididos.
–¿Qué quieres de mí? –me respondió Reyna algo nerviosa.
–Hola. También me alegro de verte–contraataque sarcásticamente.
–No estoy de humor para juegos, Estrella. ¿Qué deseas? –me respondió seria.
–¡Bien! ¿Puedes sentarte al menos? –le señale la silla de enfrente mío y se sentó resignada.
–Necesito respuestas–le repetí lo que le había dicho por teléfono.
–¿Qué clase de respuestas?–
–-Primero, ¿cómo está eso de que mi hermano se casara con Rubí Petrova? –
–Tiene que casarse con ella para la alianza entre las familias. Ya que tú huiste para liberarte de eso, él tuvo que hacerlo–
–¡Pero, él está casado contigo! –`
–¿Ahora entiendes porque me cambie de nombre? Quise olvidarme de mi vida de mierda–
–Vale, pero aún sigo sin entender. ¡Esto es HORRIBLE! –
–Tengo que volver a reunirme con la familia, Reyna, pero no sé cómo reaccionaran todos y ¿Cómo está mi sobrina con todo esto?–
–Mal. Me odia, no quiere ni verme–
–¡Necesito verla! Debe estar sufriendo mi hermosa, madre desnaturalizada, ¿Cómo puedes estar lejos de ella?
–Ten y no me sermonees por favor. Acompáñame y veremos qué hacer con ello. Recuerda que soy Blair Davis, Estrella– me tendió una invitación y la leí atentamente y era perfecta la ocasión para ponerme al corriente con las cosas…
–Ahí me tendrás…

Baile de Máscaras.
 Este Viernes a las 10 pm.
No faltes, es tu oportunidad para esconder quien eres
en realidad.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Mi primer experiencia docente

Cuando comencé mi labor docente en la Escuela Luis Donaldo Colosio Murrieta fue una experiencia significativa y llena de sentimientos encon...