Mí querido príncipe:
En
realidad, no sé cómo empezar a redactar esta presente. Estoy deseosa de verte,
de tenerte entre mis brazos, y de amarte hasta entrada la madrugada. Mi cuerpo,
mi mente, mi corazón y mi alma están sincronizados a ti y extrañan tu
ausencia. Anhelo ver esas hermosas
esmeraldas que tienes como ojos. Extraño tu caminar cuando paseábamos a través
del verde césped de nuestro parque favorito. Extraño esas noches de amor. Miles
de kilómetros nos separan, es verdaderamente agobiante esta distancia, pero
aunque no estés físicamente presente, en mi corazón siempre permanecerás. Te amé,
te amo y siempre te amare, ya que nunca te olvidare. Siempre seré tu princesa y
tu mí adorado príncipe. Porque desde que te conocí, fuiste el primer amor de mi
vida. Te regalo mi cuerpo tatuado con tus besos y tus caricias para que dispongas
de él cuando desees…
Esperando
encontrarte de nuevo:
*Tu
princesa*
Doblo
cuidadosamente la carta y la meto al baúl donde se encuentran sus cenizas. Sé
que antes de haberla terminado de escribir, él ya sabe su contenido. Si Dios es
amor, por qué me hacía sufrir tanto con esta ausencia. ¿Por qué te lo llevaste?

No hay comentarios:
Publicar un comentario